1. Ejemplo. Los niños aprenden rápido y a menudo imitan lo que ven, por lo que es importante tener un buen modelo a seguir; consume alimentos y bebidas saludables.
  2. Comunicación. Habla con tu hijo sobre cómo tomar decisiones saludables respecto a la comida y bebidas en sus círculos de convivencia: actividades en la escuela, en casa de un amigo y en otros lugares además del hogar.
  3. Actividad física. Ayúdale a elegir una actividad física que le guste; haz hincapié en que la actividad sumada a la alimentación sana, harán que su cuerpo sea fuerte y saludable.
  1. Práctica. Realizar por lo menos una hora de actividad física diaria y limitar su tiempo recreativo frente a una pantalla a un máximo de dos horas por día (computadora, TV, móviles, etc.)
  2. Equipo. Incluye a toda la familia en formación de hábitos saludables: alimentos, bebidas y actividad física; se reforzará el sentido de pertenencia y de integración.
  3. Descanso. Asegúrate de que tu hijo duerma lo suficiente. Aunque la cantidad de sueño que tu hijo necesita depende de su edad, algunos estudios relacionan el exceso de peso con no dormir lo suficiente, tanto en niños como en adultos.
  4. Prevención. Consulta a tu pediatra con regularidad para dar seguimiento a los hábitos saludables y prevenir la obesidad en tu hijo.

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